viernes, 3 de agosto de 2012

Historias olímpicas - Oksana Chusovitina

Los Juegos Olímpicos son un acontecimiento especial y único porque las competiciones deportivas se entremezclan, de forma inevitable, con miles de historias personales de superación, entrega y sacrificio. Unos pocos de los atletas que han acudido a Londres lograrán ver recompensado su esfuerzo con una medalla. La mayor parte de los once mil atletas olímpicos se tendrá que conformar con ser testigo del triunfo y la celebración de sus rivales.

Muchos éxitos pasarán desapercibidos para los medios de comunicación, obsesionados con el triunfo y las medallas. Las historias más inspiradoras suelen ocurrir lejos de las cámaras. En los próximos días intentaré reflejar algunas de estas historias que son buenos ejemplos de comportamientos que deberían ser replicados en las empresas.

Una de las historias extraordinarias ellas es la de la gimnasta alemana Oksana Chusovitina, que, con 37 años, compite en sus sextos juegos olímpicos. Es un logro especialmente impresionante en un deporte en el que a los 18 años se empieza a ser demasiado veterana.

Chusovitina nació como ciudadana soviética en 1975. Ganó el campeonato junior de la Unión Soviética en 1988. En los campeonatos mundiales de Indianápolis de 1991 ganó dos oros y una plata formando parte del equipo soviético. Tras la desintegración soviética participó en la olimpiada de Barcelona de 1992, sus primeros juegos olímpicos, como componente del Equipo Unificado. Ganó la medalla de oro por equipos.

Al terminar la olimpiada de Barcelona, Chusovitina se convirtió en ciudadana de Uzbekistán, su república de origen. Lo fácil hubiera sido pedir la ciudadanía rusa y seguir entrenando en el centro de alto rendimiento de Moscú, pero Chusovitina regresó a su hogar para seguir su carrera como gimnasta en las precarias condiciones que ofrecían las instalaciones de Taskent. La falta de medios no la impidió seguir siendo una de las mejores del mundo. Hasta el año 2006, Chusovitina representó a Uzbekistán en todas las competiciones internacionales, ganando para aquel país multitud de medallas. Chusovitina contribuyó muchísimo a situar a Uzbekistán en el mapa.

En el año 2002 su hijo Alisher, de dos años de edad, fue diagnosticado con leucemia. Chusovitina saló de Uzbekistán empujada por la necesidad de buscar un tratamiento médico adecuado para su hijo. Su caso es un extraño ejemplo de solidaridad olímpica. Al conocer su caso, Shana y Peter Bruggemann, entrenadores del club de Gimnasia Toyota de Colonia le ofrecieron su ayuda. Chusovitina y su familia se desplazaron a Alemania y lograron financiación para el tratamiento de su hijo con su pequeña fortuna personal, la ayuda de los Bruggemann y los fondos recaudados por miembros de la comunidad gimnástica internacional. Las leyes alemanas le impedían acceder a la ciudadanía hasta cumplir los tres años de residencia. Por este motivo siguió compitiendo por Uzbekistán a pesar de entrenar con el equipo de gimnasia alemán. En el año 2006 obtuvo la nacionalidad alemana y desde entonces compite con aquel país. En la olimpiada de Beijing de 2008 obtuvo la plata en salto de potro con 33 años de edad. Competirá en la final de este aparato en Londres 2012, después de lograr el cuarto puesto en la ronda de clasificación.

Toda la vida de Chusovitina es un ejemplo de esfuerzo y superación. Ha luchado contra todo y contra todos, contra dificultades, penurias y prejuicios. Sigue compitiendo en el máximo nivel en una brillante carrera deportiva que se ha convertido ya en la más extensa en la historia de la gimnasia femenina.


La clasificación muestra cuatro formas diferentes de ver los resultados de las diferentes delegaciones nacionales en la olimpiada.

En primer lugar está el medallero clásico.

La clasificación por puntos incluye los diplomas olímpicos. Se conceden 15 puntos por el oro, 10 por la plata, 7 por el bronce, 5 por el cuarto puesto, 4 por el quinto y así sucesivamente hasta el octavo. En deportes de eliminación se conceden 2,5 puntos por alcanzar la ronda de cuartos de final.

La clasificación de deportes de equipo es específica para los países que tienen representación en las disciplinas de equipo: baloncesto, balonmano, fútbol, hockey, voleibol y waterpolo.

 La clasificación por eficacia es un ratio entre los puntos obtenidos y el número de atletas de cada delegación. El ratio está expresado en tantos por mil sobre los puntos potenciales posibles de las delegaciones. 

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